Hace tiempo que aprendí, que no dejar ser... limita, mutila las alas y trunca los sueños... que lo mejor es andar sin prisa y sin miedo, pero siempre teniendo como norte la confianza y el respeto.
Hace tiempo que aprendí, que si hablas muy alto el ruido impedirá que te escuchen; y que si exiges lo que no das, tus relaciones estarán condenadas al fracaso.
Hace tiempo que aprendí, que una compañía grata y oportuna es mejor que una que te haga olvidar quien eres; y que el camino se hace más ligero cuando la carga es compartida.
Hace tiempo que aprendí, que no se deben guardar las cosas, que hay que comunicar lo que gusta y disgusta, pero sin torbellinos; porque basar una relación en puntos no muy claros, siempre traerá dudas e incertidumbres.
Hace tiempo que aprendí, que hay cuidar lo bueno que llega a tu vida, pese a las altas y bajas mareas, porque vivimos en un contexto social donde las almas nobles y sanas escasean...
Hoy más que nunca he aprendido, que hay que hay es mejor dejar que las cosas fluyan, pero que es aún mucho mejor, saber qué terreno pisamos.
Y tras lo que llega, se queda o se va... seguimos aprendiendo, que lo humano es imperfecto, pero que la vida nos premia con el simple hecho de regalarnos esos momentos que nos forman... y esos seres que nos complementan nuestra existencia...
Adelaida Martínez R.
Este es un espacio en donde desnudo mi alma y comparto hechos cotidianos, aplicando un sentido reflexivo.
jueves, 30 de enero de 2014
domingo, 8 de diciembre de 2013
Esa época inocente

Hay una época inocente que todos recordamos: la de la niñez, esa donde la verdad sale de unos labios y un corazónsano sin malicia y, que hace sonreír a quien la recibe.
Ya de adultos, la cosa se complica, dejamos a un lado el ser auténticos por copiar patrones que nos bombardean por todas partes, incluso hasta en casa.
La vida empieza a centrarse en un consumismo material que nos hace descuidar el alma y el ser, que en definitiva es lo que permanece y se va contigo a todas partes.
El niño no desperdicia su tiempo en rencores, en venganzas ni chismes baratos, el olvida los altercados que ha tenido con algún amiguito y luego siguen su relación en paz, porque en su corazón no cabe la idea del sentimiento negativo, solo el de seguir adelante sin importar lo que haya pasado.
El niño ríe, el adulto se preocupa demasiado por cosas que tienen solución; el niño vive, el adulto se olvida de hacerlo aferrado a la idea de vivir trabajar y no viceversa; el niño sueña y vive de ilusiones, el adulto se olvida de soñar porque se ha vuelto poco tosco y gris...
Cómo conservar en esencia esa niñez que nos dio tantas risas, tantos amigos, tanta vida.
Un abrazo.
AMR
lunes, 25 de junio de 2012
Los principios y valores en casa te salvan
Al recordar
historias vividas en mi barrio de origen, vienen a mi mente aquella niña que
lloraba una tarde por miedo a una posible golpiza de sus padres porque había
perdido la llave de un candado. Con esto aprendí que criar bajo el respeto es
muy distinto a hacerlo impulsando el temor que convierte a quien lo sufre en un
ser carente de personalidad y lleno de complejos… porque tuvo la desdicha de
crecer bajo la cobija de unos seres sin formación escolar necesaria para
orientar y tratar adecuadamente a sus descendientes.
Al recordar
historias vividas en mi barrio de origen, vienen a mi mente aquella niña que
lloraba una tarde por miedo a una posible golpiza de sus padres porque había
perdido la llave de un candado. Con esto aprendí que criar bajo el respeto es
muy distinto a hacerlo impulsando el temor que convierte a quien lo sufre en un
ser carente de personalidad y lleno de complejos… porque tuvo la desdicha de
crecer bajo la cobija de unos seres sin formación escolar necesaria para
orientar y tratar adecuadamente a sus descendientes.
Se asoma también
a mi mente aquella vecina que temblaba de tan solo pensar que su exmarido estaba
cerca; ella enmudecía cuando él la visitaba porque ya se había dejado
forzosamente, pero él seguía creyendo que ella y su voluntad le pertenecía. Era
notable que el maltrato físico y psicológico al que fue sometida dejó marcas y el
agresor persistía en construir otras nuevas.
También recuerdo
aquel callejón que daba al lado de mi casa: gritos de ayuda, humo de sustancias
ilícitas que se colaban por la ventana… todo sumado a actos violentos
protagonizados por jóvenes que crecieron en “el barrio” y optaron por el camino
erróneo: el de la delincuencia.
Me pregunto a
veces: ¿cómo sobreviví a todo esto? Violencia, miedo de andar por las calles en
las horas peligrosas, conviviendo con aquellos que hacían cosas que eran
inexplicables para mí e injustas para la conciencia humana con criterio.
Salir a la
superficie y escapar de todo aquello puede ser difícil, pero se puede cuando en
casa prevalece cultivar los principios y
valores en los que van creciendo; que sepan que esos espejos quebrados no son
los que se deben imitar, sino por el contrario.
Educarse es un
privilegio y esencial para salir de todo aquello siempre y cuando se tenga la
convicción y el deseo de formar parte de lo sano aunque cueste sacrificio, que
al final suele valorarse más.
Que mamá y papá
sean un ejemplo es importante; que te indiquen lo que está bien y mal es un
tesoro, porque así vas construyendo una conciencia de las cosas correctas e
incorrectas y las consecuencias de
asumir determinadas decisiones.
Que mamá y papá
te hayan pegado, quizás en aquel momento no te haya gustado, pero en un futuro
entenderás, que fue para edificarte como ser humano; que fue para que no fueras
la vecina maltratada que vive con miedo ni el marido abusivo carente de una
correcta formación.
Que todo lo
hicieron para que no formaras parte de la pandilla del barrio y hacerte
entender… que los principios y valores inculcados en casa… te salvan.
Un abrazo,
AMR
viernes, 8 de junio de 2012
Un poco perdida, pero aquí estoy... He abandonado por un espacio largo lo que amo: escribir sobre cosas que puedan ayudar.
A veces el norte se pierde por diversas razones, hasta que algo inesperado te despierta y te muestra de nuevo el camino y te dice: "Hey, despierta... hay que centrarse".
Tienes el poder de construir tu camino. No permitas que la monotonía y el sistema del tradicionalismo lo impidan.
La vida es tan simple y la hacemos tan complicada, que nos olvidamos de que solo debemos vivir para nosotros mismos, y así alegrarle la existencia a los demás...
Nos estaremos leyendo...
Un abrazo
AMR
A veces el norte se pierde por diversas razones, hasta que algo inesperado te despierta y te muestra de nuevo el camino y te dice: "Hey, despierta... hay que centrarse".
Una se pierde de cosas sencillas, pero importantes. La prisa y la vida medalaganaria tienen la culpa, pero esas cosas están porque le permitimos entrar... le damos permiso.
Los sueños están ahí, puedes tomar la decisión de dejar que sean solo eso... sueños, o convertirlos en realidad para que le agregues a tu paso por este mundo esa sensación de plenitud cuando logras una meta.
Hay tanto que aprender; tanto que valorar y apreciar, pero nosotros mismos nos condenamos a ese trajinar cotidiano que nos arrincona a vivir monótonamente... No debemos permitirlo, ojalá despertemos antes de que los años pasen y no hayamos dejado de hacer aquello que visualizamos, y que por un instante, nos provocó una sonrisa al sentirlo real.
La vida es tan simple y la hacemos tan complicada, que nos olvidamos de que solo debemos vivir para nosotros mismos, y así alegrarle la existencia a los demás...
Nos estaremos leyendo...
Un abrazo
AMR
lunes, 16 de enero de 2012
Limpieza de armario... y del alma!!!
- Cuando finaliza un año, es tradición que la mayoría de las personas haga una especie de “limpieza en el hogar”; sacan todo lo viejo del armario y lo que no utilizan, liberándose totalmente de todo aquello que ya no es necesario para ellos. Entre las cosas se contempla botar figuran ropa, zapatos, accesorios e icluso artículos del hogar que ya no son de utilidad para el que está haciendo la especie de despojo.
http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=269851
¡Inicia el 2012 con una buena limpieza del alma!
Pero, además de liberarnos haciendo esa especie de limpieza en casa, a algunos se nos olvida “sacar lo viejo del alma”: limar asperezas, olvidar rencillas y pedir perdón por haber ofendido a alguien olvidándonos del orgullo que nos impide crecer como seres humanos.
Es necesario reflexionar y tener constancia de que un abrigo viejo ocupa espacio innecesario en el armario, pero pesa más cargar cargar con un resentimiento guardado sin necesidad, porque esto contribuye a nuestra infelicidad y al deterioro de nuestra salud.
Iniciar un nuevo ciclo sin cargas sobre nuestros hombros no tiene precio. Estar en paz con la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo y todo el que te rodea es el mejor inicio de una nueva trayectoria anual.
Enfócate en tener prioridades, y que dentro de ellas te visualices a ti primero por alcanzar la plenitud, que solamente puede dar estar en paz contigo mismo y con la fuerza mayor.
Destierra palabras negativas. Que en este nuevo año y los que vengan te plantees siempre que no solo es necesaria una limpieza en el armario, que la del alma debe ser esencial para poder trabajar en tus metas como ser humano capaz de perdonar, de ser perdonado y de amar sin condiciones.
Estamos sumidos en un mundo en donde prevalece el egoismo, la miseria humana y la mediocridad. Deseo que nada de eso te afecte y que por el contrario, empieces a amar lo que es invisible ante tus ojos y a poner poco interés en objetos materiales que disminuyen nuestro crecimiento y nuestros valores ante la sociedad.
¡Inicia el 2012 con una buena limpieza del alma!
La autora es periodista.
jueves, 21 de julio de 2011
¿Leal o agradecido?
Un joven iba muy aprisa porque iba tarde a un seminario, sorpresa se llevó cuando llegó a la sala y la recepcionista que lo atendió lo condujo a un salón pequeño con solo dos sillas: una tenía un letrero con la frase “GRATITUD” y la otra decía “LEALTAD”.
El joven miró extrañado a la señorita, quien sonriente le sugirió que tomara una decisión al respecto. Él le pregunto si debía sentarse y esperar a alguien o si era algún juego antes de entrar al seminario.
Ella sonrió y le dijo - Todos los que participen en el encuentro de hoy deben elegir uno de esos valores y pasar al siguiente salón, la decisión es suya. El joven la miró, sonrió y se acercó a los asientos, los pegó bien y extendió las piernas abarcando las dos sillas.
-Uno no vive sin el otro – le respondió, y de inmediato la joven sacó uno de dos sobres que estaba oculto en un rincón y sacó un sticker que tenía cinco estrellas y procedió a pegarlo en su camisa y colocarle su nombre.
- Usted ha sido el único que ha ganado cinco estrellas
Hoy toca hablar sobre gratitud y lealtad. Mezclo estos dos valores, porque el uno no puede andar sin el otro, son hermanos siameses y conservan la esencia del reconocimiento sobre algo que otro hace en determinado momento a tu favor, acción que los agradecidos nunca olvidan y que la retribuyen siendo leales y respetuosos en todo momento.
Y aunque algunos critiquen el hecho de que estés en un lugar en el que se hagan presente situaciones incómodas y absurdas, si eres leal hablarás y dirás lo que tienes que decir en el momento preciso y a quien lo tenga que oír, porque el agradecido y leal no se jacta ni alardea de privilegios si los tiene, conserva en cambio, un carácter fundamental a la hora de justificar porque da más de lo normal, pues la respuesta es sencilla:
Cuando eres leal, trabajas por una causa en la que crees y te unes a alguien en quien crees sin importar las vicisitudes que puedan hacerte reclamar en algún momento de aprietos, pero que nunca te harán claudicar ante presiones e incluso humillaciones, porque defenderás lo que crees aunque tengas que armarte de valor y elevar el tono ante la incomprensión.
Te aseguro que el gozo es más grande para el que tiene la dicha de ayudar a alguien en determinado momento, sobre todo en uno difícil… claro, si la ayuda es con buena intención y desinteresada.
Y aunque ser leal implique a veces tener que declinar a otras cosas, creo que la vida te retribuye los valores positivos que cultivas, y entre ser traidor, manipulador y desagradecido, prefiera usted mil veces sentarse en la silla que cimenta el ser agradecido, que de hecho, conduce a ser leal, ambas condiciones son tomadas en cuenta por cualquier líder y fortalecen la imagen ante los demás de quien las predica.
Adelaida Martínez R.
sábado, 16 de julio de 2011
Haz algo diferente...
Si sueles ser bocón: cállate un rato y aprecia la belleza del silencio que te permite escuchar a otros sin que tus ruidos lo interrumpan.
Si eres súper puntual: llega tarde, no llegues a la histeria y al perfeccionismo de forzar la naturaleza humana y de apreciar que el desorden a veces puede ser divertido siempre y cuando sea espontáneo.
Si exiges demasiado: sé flexible y suaviza un poco esa imagen de necio (a) que has creado. No hay nada mejor que construir un mundo por ti mismo con un equipo que hace las cosas por amor y lealtad, no porque hay un látigo de palabras y presión constante.
Si andas siempre aprisa: detente, aprecia cada detalle que se presente ante tus ojos, descubrirás cosas que te dejarán boquiabierto.
Si sueles agobiarte: deja que el mundo se acabe, al final, todo vuelve a su lugar.
Y si alguien deja de amarte: tranquilo, era necesario que se fuera para dar paso a algo más auténtico.
Si te sientes solo: sal, sonríe, diviértete, que los muros no impidan que veas que allá fuera hay mucha compañía.
Y si te sientes perdido: respira hondo y deja que algo que no puedes ver, pero si sentir, se haga cargo.
Un abrazo,
AMR
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