
" Los seres humanos nacemos con nuestra esencia, ni siquiera un ambiente lleno de vicios puede cambiar eso con lo que llegamos al mundo". AMR
He tenido ciertos problemas desde que era niña por no dejarme amedrentar de quienes pretenden plantear un argumento falso e injusto. Cuando mi padre trataba de prohibirme algo y no le veía justificación alguna, me confundía y en silencio procedía a hacer lo que según a mi entender era lo correcto.
Nunca me gustó estar mucho tiempo en casa de mis padres (esa donde nací), esa donde debía estar acostumbrada y amarrada como suele suceder a todo ser que se adapta al espacio en el que se ha desenvuelto todo el tiempo.
Lo primero que no me gustaba era EL RUIDO y el desorden que imperaba en casa. Mi padre, sus amigos, el alcohol, música no de mi gusto… eran parte de lo que yo llamaba UN CAOS al que nunca me acostumbré.
Recuerdo a mi madre, siempre sumisa, obediente y temerosa de las acciones que pudiera tomar mi padre por mis constantes llegadas tardes. Pero mis salidas se remitían a lugares de los cuales ellos tenían información y teléfono….entonces ¿cuál era el problema? Ah ya lo entiendo ahora…. Mi padre y yo …vivíamos en una constante pelea ¿DE QUIEN TIENE EL CONTROL? Echábamos pulso con las decisiones …uno quería demostrarle al otro quien era más fuerte… creo que con el silencio y mi accionar le demostré que muchas veces ellos también se equivocan.
Cuando la situación empezó a tornarse incómoda con mis salidas hacia lugares en donde si me sentía gusto, dejé de “PEDIR PERMISOS” y me remitía a informar en donde estaba y con quien…
Se que irrespetaba el horario de casa y pido perdón por eso, porque muchas veces llegaba de madrugada a un sector muy peligroso y entiendo las preocupaciones de mi madre, pero no me gustaba estar allí… nunca me gustó y tomaba cualquier chance para escaparme hasta la hora que fuera.
Tres veces me fui de la casa, la primera fue a vivir con mi tía, ella no resistía verme vivir en un lugar que podía entorpecer mi desarrollo y afectaba mis emociones. Agradezco tanto a mis tíos, ellos aportaron en mí herramientas para poder alcanzar muchas cosas.. aunque siempre tuve el coraje de pararme en una ola aunque no supiera surfear.
Para no cansarlos… cuando decidí mudarme a otro pueblo sola sin saber en donde estaba, aprendí a ser más responsable sobre mi misma… empecé a salir menos, a amar mi espacio y a poder conversar con el silencio y disfrutarlo.
Un abrazo…
Adelaida Martínez
-
Nunca me gustó estar mucho tiempo en casa de mis padres (esa donde nací), esa donde debía estar acostumbrada y amarrada como suele suceder a todo ser que se adapta al espacio en el que se ha desenvuelto todo el tiempo.
Lo primero que no me gustaba era EL RUIDO y el desorden que imperaba en casa. Mi padre, sus amigos, el alcohol, música no de mi gusto… eran parte de lo que yo llamaba UN CAOS al que nunca me acostumbré.
Recuerdo a mi madre, siempre sumisa, obediente y temerosa de las acciones que pudiera tomar mi padre por mis constantes llegadas tardes. Pero mis salidas se remitían a lugares de los cuales ellos tenían información y teléfono….entonces ¿cuál era el problema? Ah ya lo entiendo ahora…. Mi padre y yo …vivíamos en una constante pelea ¿DE QUIEN TIENE EL CONTROL? Echábamos pulso con las decisiones …uno quería demostrarle al otro quien era más fuerte… creo que con el silencio y mi accionar le demostré que muchas veces ellos también se equivocan.
Cuando la situación empezó a tornarse incómoda con mis salidas hacia lugares en donde si me sentía gusto, dejé de “PEDIR PERMISOS” y me remitía a informar en donde estaba y con quien…
Se que irrespetaba el horario de casa y pido perdón por eso, porque muchas veces llegaba de madrugada a un sector muy peligroso y entiendo las preocupaciones de mi madre, pero no me gustaba estar allí… nunca me gustó y tomaba cualquier chance para escaparme hasta la hora que fuera.
Tres veces me fui de la casa, la primera fue a vivir con mi tía, ella no resistía verme vivir en un lugar que podía entorpecer mi desarrollo y afectaba mis emociones. Agradezco tanto a mis tíos, ellos aportaron en mí herramientas para poder alcanzar muchas cosas.. aunque siempre tuve el coraje de pararme en una ola aunque no supiera surfear.
Para no cansarlos… cuando decidí mudarme a otro pueblo sola sin saber en donde estaba, aprendí a ser más responsable sobre mi misma… empecé a salir menos, a amar mi espacio y a poder conversar con el silencio y disfrutarlo.
Un abrazo…
Adelaida Martínez
-




