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domingo, 24 de julio de 2016

No quiero un príncipe


En estos últimos meses, me han estado haciendo mucho esta pregunta: ¿eres casada? Y cuando la respuesta es negativa, proceden a hacerme la segunda ¿pero, tienes novio? Respondo de igual manera indicando que estoy, obviamente, soltera.

¿Pero cómo es posible que una mujer como tú, esté soltera? Tranquila, respondo: estoy soltera hace más de un año, tuve una relación muy larga y entiendo que es un momento para estar conmigo misma.

El problema de los patrones culturales, sobre todo el de mi país, es que hay una generación que entiende que si llegas a determinada edad, cuando pasas de los 30, debes estar casada y con hijos, porque si no, se preparan para bombardearte y etiquetarte.

Sí, estoy soltera, pero en el contexto actual es mejor que estar con alguien y sentir que no tienes a nadie como recitaba Robin Williams: “Solía pensar, que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo”.   ¡Cuánta razón!

No creo en la frase “un clavo saca a otro clavo”. Las rupturas deben darse su tiempo. Necesitamos atravesar el duelo y sanarnos hasta que estemos listos para recibir algo nuevo, con sus defectos y virtudes, pero centrados en el objetivo de amarnos a nosotros mismos y no desangrarnos por otro, porque al final esto espanta hasta a quien recibe esa sobrecarga de “amor” disfrazada de complejos y frustraciones.

A muchos, puede parecerle extraño que esté soltera, y peor…  que rechace peticiones, pero estoy en una etapa de mi vida en la que aprendo a crecer con lecciones ya aprendidas, claro, con mis altas y mis bajas porque soy humana y de vez en cuando afloran debilidades, pero asumiendo las consecuencias y sin dejar que eso me afecte.

La mayoría de las mujeres está en busca de un príncipe azul. Yo no. Quiero un ser humano de carne y hueso, que sepa que habrá momentos difíciles que superar, pero que no se acobarde cuando estos lleguen y lo enfrentemos.

Muchas hasta lo idealizan, y asumen que quien está en sus vidas, es lo mejor que les ha pasado, por eso el golpe es demoledor cuando se caen de porrazo ante el descubrimiento de que no era así. He aquí el error, porque cuando como humanos actuamos, estamos expuestos a lastimar, a veces hasta involuntariamente, y nada peor que en determinado momento el telón baje y veas que ese… al que creías un príncipe, nunca lo fue.

Es entonces cuando  viene el shock y se suma a eso la frustración. Salir de ahí requerirá tiempo y ayuda, porque solo no se puede. Hará falta quien nos diga si es necesario a gritos, que estamos equivocadas y que tenemos que “amarnos” y dejar de centrar todas nuestras fuerzas en algo que no tiene remedio.

Una vez escribí sobre la necesidad de amar y ser amado, y del peligro que esto conlleva, porque nos perdemos a nosotros mismos buscando algo que está bajo nuestros pies y no más allá de ellos: amarnos en primer orden y darnos nosotros mismos lo que reclamamos a otros.

No quiero un príncipe azul, quiero un amigo, un compañero, y por qué no un esposo. En este momento no creo que sea posible, porque no sé si esté preparada, pero tampoco lo descarto ni me cierro. Para que eso ocurra debe haber un plan a corto o mediano plazo, basado en algo que se ha perdido en la mayoría: honestidad, valores, principios y lealtad.

No quiero un príncipe, quiero a alguien que sepa que se equivocará en algún momento, pero que lo admita y se disculpe cuando lo razone.

No quiero un príncipe, quiero un ser humano que ría, que llore, que ame y que prefiera la verdad ante la mentira; que prefiera escuchar y también hablar; que prefiera asumir que la palabra hombre en algunas culturas se distorsiona en detrimento de la pareja; que le importe más hacer feliz a una que a muchas, porque la realidad es que cuando el cuerpo y las energías se reparten en muchas o muchos, se pierde  calidad en lo que se entrega y en la entrega misma; y que si a caso falla, lo admita y crezcamos sobre el error.

Los príncipes son ideales inventados que no nos dejan ver que el tema “pareja” viene con el combo, y ese paquete trae risas, alegrías, pero también lágrimas y momentos de dolor, pero cuando se crece asumiendo todo eso, la unión es tan sólida que se entenderá lo importante de amar en cada momento y no angustiarse pensando en lo que pueda estar haciendo o no el otro cuando no está en nuestro espacio.

Ese es otro error: no amar en libertad. Por eso, no quiero príncipes que quieran salvarme porque me estarían aniquilando. Quiero un ser humano que me ayude a volar y a emprender.

Al final del camino, es hermoso cuando hemos llegado con el pelo blanco, sin rencores en el alma y los sinsabores perdonados, porque la autenticidad del amor, se fundamenta en dejar ser, pero sin perder la noción de que el amor, es un negocio, una empresa en donde dos tienen que negociar para moldear las cosas que nos gustan y las que no. Es una complicidad, porque tampoco somos locos. 


martes, 3 de mayo de 2016

Bullying: crueldad desde la ignorancia



No soy muy dada a seguir el mundo de la farándula. Me enteré que el otro día se realizó el certamen Miss República Dominicana 2016, el cual ganó Sal García, una joven de Maimón de orígenes humildes. 

El otro día me preguntaban que si la encontraba bonita y dije: no es fea, pero tengo que escucharla para ver qué hay en su cabeza.

Unos días después, en espera de que me resolvieran algo con el vehículo, me detuve a leer una entrevista elaborada en formato "preguntas y respuestas" que le hizo Diario Libre a García. 

La misma fue titulada: "El bullying es acoso, y es violencia. Lo hacen por redes, pero afecta mucho", y dejaba ver cómo afecta emocionalmente la emisión de comentarios insanos y malintencionados de gente que solo sabe destacar lo que cree feo o negativo desde su punto de vista y quienes muy pocas veces construyen algo positivo cuando se trata de otro.

La crueldad puede llegar de muchas maneras, la peor es la que viene desde la ignorancia y de ese segmento que carece de  cierto nivel de educación, porque no tendrá la capacidad de asimilar el daño que puede causar con unas simples palabras. 

El acoso es una realidad y debemos pensar y tener claro que una herida física puede curarse con sutura o hielo en caso de que no sea fuerte, pero las del alma, requieren de un trabajo intenso con terapeutas cuando el afectado reconoce el problema y corre con la suerte de acudir a uno; en otros casos, cuando lo emocional es muy lastimado, se puede provocar hasta el suicidio en alguien. 

Y estas son las cosas que desde la ignorancia se practica, y que lamentablemente en nuestro país abunda por el clasismo, complejo y el hecho de querer etiquetar la belleza por cánones que no son propios de la dominicanldad. 

Inmediatamente una joven gana en estos tipos de concursos, empiezan a llover las críticas, sobre todo relativas a la "belleza física", ni siquiera reparan en ver cómo se manejó, qué preparación tiene, quién es, de dónde viene. 

Lo peor es que el género femenino es el primer verdugo en estos temas: acaban con su misma especie sin piedad, en vez de sumar y apoyar, intentan hundir a una mujer que ha logrado una meta que ellas (las que critican) no pudieron alcanzar.

La belleza sin alma y sin sensibilidad no tiene sentido para una reina. Y para Sal admitir que ha llorado mucho por el bullying del que ha sido víctima, debe llamarnos a la reflexión: esta sociedad cada día es más inhumana y no repara en las consecuencias de lo que dice y cómo lo dice. 

Los medios de comunicación están llamados a jugar un papel clave en edificar socialmente; orientar y educar, pero sobre todo en tratar con respeto a todos sin distinción. 

Que un programa de TV haya permitido que se le llamara "pobre diablo" al padre de Sal, es inaudito e impensable, si así fue, Espectáculo Públicos que ejerza y sancione, porque hay gente millonaria a la que fácilmente le aplicaría el término desafortunado que utilizaron para hablar del padre de la joven. Ser pobre monetariamente no es un pecado; pero ser pobre de alma, principios y valores... Sí es ser "un pobre diablo". 




lunes, 24 de agosto de 2015

Medidas temporales populistas

El sábado al medio día iba transitando la avenida 27 de Febrero y me detuve ante la luz roja que ya daba el semáforo en la intersección de esta vía con la Winston Churchil. Me quedo observando a un grupo de limpiavidrios que intentaba, con esponja en mano y botellita de agua limpiar los cristales de los vehículos de los conductores, ganándose en la mayoría de los casos el reiterado NO.

Me pongo bien seria, para que ninguno intente tirarle la esponja al cristal del mío, y uno de los adolescentes, porque en su mayoría son muy jóvenes, incluyendo menores, se paró frente a mi vehículo, y con brazos abiertos desafiante me dijo un montón de cosas que no escuché porque tenía los cristales arriba, pero que supe… por el lenguaje corporal, que no eran para nada agradables.

Eso me hizo retroceder a principios del mes de abril de este año, donde los titulares de prensa resaltaban la medida de la Autoridad Metropolitana de Transporte de retirar de las vías a los limpiavidrios y vendedores ambulantes, por las constantes denuncias de agresiones a ciudadanos.

Aquel anuncio generó un debate tal, que duró  varios días, y la mayoría aprobó la medida porque el ciudadano que anda en la calle tiene derecho al libre tránsito y a vivir en paz, paz que debe garantizar el Estado.

Y con esos titulares en mi cabeza,  se sumó en ese instante la decepción de ver un poco más allá y tratar de entender que esos jóvenes son víctimas de un sistema que no ha establecido políticas públicas para que tengan una mejor oportunidad.

Se suma además en ese momento, la decepción de ver que las autoridades vuelven a cometer el mismo error de siempre, establecer medidas populistas para ganar algunos puntos en el momento.

Esos jóvenes deberían estar educándose, disfrutando de su adolescencia y formándose para ser productivos en un futuro de manera positiva… pero no, el sistema los hizo hijos de la calle… esa calle que los forma en la delincuencia y que los expone a lo inimaginable y a eso se agrega que ese grupo expone a los ciudadanos que salen a trabajar dignamente, a ser víctimas de su desgracia.

¿Y quién tiene la culpa? El sistema completo, desde políticos, empresarios, sector público y privado, que usan el poder para allantar en determinado momento y lucrarse con la pobreza en todos los sentidos.


Mientras sigamos así, estableciendo medidas necesarias para la paz ciudadana sin dar continuidad a las mismas, estaremos haciendo nada, contribuyendo a  enterrar el futuro de las generaciones en el tercermundismo del que no acabamos de salir por la indiferencia y la falta de un compromiso real. 

sábado, 6 de junio de 2015

Entrar hasta donde te lo permitan



Las decisiones que tomamos en la vida son nuestras, no de nadie. Es cierto que estamos expuestos a las influencias, pero también a los miedos derivados de nuestras necesidades y vacíos, elementos muy peligrosos que hacen que a nuestras vidas entren personas inconclusas que siempre nos llenan de incertidumbre y cierta inseguridad, y eso, sin que lo queramos, se vuelve un reto absurdo: querer cambiar algo que siempre ha sido lo que es. 

Pero el límite es el tiempo, y este deberá decirte a qué  te expones, qué arriesgas y si estás dispuesto a asumir el rol que otro defina, dejando de lado lo que realmente importa: el bienestar de los protagonistas de determinada relación, no sólo de uno, sino de ambos.  

Cuando en un determinado tiempo solo ha importado lo que uno de ambos piensa y establece, hay que tener cuidado, porque te están anulando. La estrategia es armar planes que nunca se cumplen, hacerte creer que todo va bien hasta la divinidad se interpone y te ´jamaquea´, haciendo que despiertes y aceptes en una sumatoria, el total de las señales del comportamiento del otro, y al fin analizas que algo anda mal, y ese algo eres tú, porque todo lo que llega en la vida, es hasta donde lo permitas. 

Ver la verdad de algo que nunca se ha querido asimilar, puede destrozar en el momento, y es entendible, porque todo descubrimiento necesita ser depurado, analizado y sumergido en un proceso de reflexión que debe calmar tu interior después de la tormenta interna que has tenido, consecuencia de una situación inesperada que te obligó a abrir los ojos. 

La realidad nos invita a cada instante a no engañarnos, nos coloca pistas y alertas para que nuestras almas no se rompan, porque recomponerlas cuesta mucho y su sanación dura casi una eternidad. 

La clave es el tiempo y las reglas, pero sobre todo el respeto, si nada de esto se cumple, uno de ambos estará condenado a padecer un torbellino de pasiones y emociones que le harán vivir en la angustia y perderá muchos años de su vida, creyendo lo ilógico: que la transparencia y la honestidad al 100% era lo que valoraba y por eso se quedó, hasta que... la vida se conduele y hace que el santo se caiga del altar. 

Es aquí donde entonces, empiezas a aprender que lo real en principio es entrar hasta donde te lo permitan, pero a medida que pasa el tiempo, no puedes nunca permitir que esto siga igual, porque la inteligencia indicará que eres víctima de una estrategia vil que te condenará a esperar lo que nunca ha de llegar. 

La vida está llena de derechos en todos los ámbitos: a la justicia, a la salud,, a la educación, pero sobre todo, a la verdad, y aquí es donde se mide la grandeza de cada ser humano. 

AMR
De vuelta


martes, 25 de noviembre de 2014

Ojo con la necesidad de amar y de que nos amen

A propósito de una situación que ha estado afectando mucho a alguien que conozco y que aprecio, y que espero la supere pronto, me aventuro a escribir sobre la urgencia de amar con el propósito de satisfacer a terceros o de llenar un vacío. En este error suelen caer muchos, y en los peores de los casos hasta requieren de ayuda emocional.  
 
La necesidad de amar y de sentirnos amados puede llevarnos muchas veces a un estado de darle la oportunidad a cualquier opción que se presente, sobre todo a aquellas que persistan un poco mostrando cierto interés, sin medir las consecuencias de no saber lo que realmente quieren.
 
Estar durante mucho tiempo sin pareja, es otro factor que influye demasiado a la hora de decir sí, a una cita sin tomar en cuenta que hemos perdido la práctica y que se requiere hablar claro en relación a lo que quieren ambos, para que no haya confusión en el futuro y emocionalmente ninguno salga afectado.  
 
La presión social en un país subdesarrollado no se queda atrás para los que están solteros por un tiempo prolongado y se ocupan más en trabajar y tener otras prioridades. Esto, sin duda, influye mucho en tomar regularmente una decisión errada y quedar con alguien por recomendaciones de terceros y no porque así lo desea el corazón.
 
Hay que tomar en cuenta que el nivel de madurez de una mujer es mucho más elevado en la mayoría de los casos, y es, la que por lo general, está dispuesta a poner las cosas claras; en plantear lo que se desea y pautar las reglas del compromiso; es la que generalmente moldea la relación y le da sentido a lo que es y debe ser, porque de hecho somos más organizadas y leales.
 
El hombre, en cambio, necesita ser dirigido porque su cultura de “macho” le hace asumir una postura de “tener algo, pero seguir comportándose como soltero ante su grupo”, sobre todo en el caso de aquellos que son muy inmaduros, sin tomar en cuenta los deseos de su pareja y en muchos casos, no entiende que con esa actitud, empieza a tejer un camino de dudas, que puede terminar en un gran desencanto físico y emocional.
 
La necesidad de amar, nos hace cometer muchos errores: nos hace dar más de lo que se debe y muchas veces a incluso no exigir lo que corresponde, dando siempre oportunidad al cambio de actitud que, en la mayoría de los casos donde no se practica la honestidad, lamentablemente nunca llega, hasta que el descuidado o descuidada explota si no sabe controlar sus emociones, o sencillamente se aleja pacíficamente si su grado de madurez es alto.
 
La necesidad de que nos amen, hace que la tolerancia se desborde en su capacidad y dé cabida al irrespeto por parte de quien se ha dado cuenta de que lo tiene fácil y no perderá porque está seguro de los sentimientos de su pareja, a la que ya le ofreció los tres meses de publicidad engañosa y ahora está descubriendo “al personaje real”, pues la novela se ha acabado.
 
La gente se preguntará ¿y cuál es la aptitud y actitud qué debemos asumir al respecto?
En mi limitado conocimiento, pero como ser humano que ama, ha amado y amará, entiendo que lo importante es aprender a amarnos a nosotros mismos, antes que otro lo haga; saber que debemos respetarnos para respetar y exigir lo mismo de la otra parte, sin mentiras y poniendo las cosas claras desde el principio.
 
La necesidad de amar y de que nos amen, muchas veces nos lleva a, sin intención alguna, forzar situaciones que la otra parte no quiere concretar, pero que no define y se limita a titubear y decir “estoy contigo, eso es lo que cuenta”, pues no, lo que cuenta es ser honestos,  respetar y valorar a quien nos ha abierto las puertas de su vida, de su hogar y sus sentimientos, cosas muy difíciles de establecer y encontrar en este mundo actual.
 
Hay muchas señales que indican cuando las cosas no marchan como deben, pero la necesidad de amar  y de que nos amen, hace que intencionalmente las obviemos con la esperanza de que las cosas puedan mejorar.
 
A veces hasta sin amar a alguien preferimos permanecer ahí aplicando la pesimista frase “peor es no tener nada”, ¡pues no!, cada individuo merece tener eso que realmente lo haga sentir vivo, lo valore y respete.
 
A todo aquel que ande por ahí, vacilándose la vida sin aplicar sinceridad a sus relaciones, se le advierte que tenga mucho cuidado, porque estará condenándose a dejar ir, en muchos casos, a personas valiosas por decisiones inmaduras y un desenfoque total de lo que realmente quiere.
 
En definitiva, hay que tener mucho cuidado con nuestra urgencia de amar y de que nos amen, porque al final, toda relación que se fundamente en dudas, mentiras y falta de criterio y de respeto, están condenadas desde su origen… al fracaso.
 
Siempre he tenido la certeza de que la verdad une y de que las dudas asesinan todo vínculo que algún día inició con el consentimiento de dos, si no se aclaran las cosas cuando amerita.
 
Soy de las que cree que toda relación debe construirse poco a poco, pero debe ser cuestión de dos, si no es así, no vale la pena seguir desgastándose y concentrándose en algo que no satisface a ambos, que carece de evolución y es improductivo.
 
Un abrazo.
 
Adelaida Martínez R. (AMR)
La autora es comunicadora social, con maestría en periodismo. 
Twitter @adelaida33 ///// Instagram @adelaidamartinezr  ///// Facebook Adelaida Martinez
   

Los riesgos de estar con una pareja promiscua sin saberlo

¿Estás con una pareja actualmente? Si la respuesta es afirmativa, también vale que te respondas si se cuidan o si se hicieron las pruebas de lugar cuando decidieron intimar sin protección, seguro que pondrás gesto de preocupación y te responderás que ¡NO! porque confías en esa persona y tienes la seguridad de que no estaría con nadie más sin cuidarse.
 
Lo lamentable es que muy pocas personas meditan al respecto por muchos factores: carece de la información necesaria sobre los riesgos de sostener relaciones sexuales sin tomar las previsiones y sin saber con quién lo está haciendo, porque la realidad es que nunca terminamos de conocer del todo a nadie.
 
¡Seamos honestos! Nadie se sincera sobre las infidelidades y sobre con cuántas o cuántos lo ha hecho, lo hace o lo está haciendo aunque tenga o no una relación estable.
 
Hay que pensar en todo por el bien de nuestra salud. En muchos casos, las emociones y la rapidez no dejan a una persona cuidarse lo necesario, sobre todo aquella que suele estar activa sexualmente con más de una pareja, lo que la pone en riesgo y, peor aún… arriesga la salud física y emocional de todo aquel que se le cruza en el camino sexualmente hablando.
 
No es un secreto que hasta en los matrimonios hay engaños y la más perjudicada es la mujer, ya que generalmente quien anda en búsqueda de otras cosas (otras parejas), es el hombre. Y los peores casos ocurren en culturas como la nuestra, donde el machismo significa tener muchas y hacer caso a cabezas vacías que influencian en este mismo sentido (amigos, hermanos, primos, etc.).
 
Cuando se está sexualmente activo con más de una pareja, caemos en la promiscuidad, lo que conlleva a estar expuestos a contraer infecciones delicadas que pueden llevarnos incluso hasta la muerte. 
 
Entre los riesgos citamos el delicado asunto de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), infecciones por bacterias (curables)  y virus (no curables), de los cuales existen más de 20 tipos que incluso pueden ser más graves en la mujer, sobre todo en las embarazadas.
 
Lamentablemente en nuestra cultura hay poca hambre de leer, de orientarse y de mirar espejos… y a propósito de espejos, me aventuro a escribir sobre esto porque me han preocupado muchas vivencias al respecto: casos que han tenido remedio y otros no.
Hay muchas mujeres y hombres, que han tenido la mala experiencia de… luego de ir a su médico, comprobar que han sido contagiados de una ETS, y pasan por un proceso de angustia, vergüenza y sentimientos de traición terribles.
 
Documéntese y lea sobre los riesgos de una actividad sexual sin protección, así sabrá sobre las causas y consecuencias de intimar con una pareja que a lo mejor cree conocer, pero que en realidad practica la promiscuidad a plena luz del día y el amor o el entusiasmo no deja que usted vea más allá de lo que le hacen creer.
 
Oriente a su pareja y a sus hijos. Que en casa no falte la debida orientación sexual que hace tanta falta, sobre todo en un contexto social actual donde la libertad se confunde con “hacer lo que me dé la gana con cualquiera sin pensar en las consecuencias” por carecer de la debida información y donde la práctica habitual es mentir en estos casos por miedo o vergüenza.
 
Lo más importante, acuda a su médico con regularidad y pregunte sobre todo lo que le venga a la cabeza ante cualquier síntoma extraño, no tenga miedo ni vergüenza, porque todo ser humano, algún día sin saberlo, está expuesto a cualquier virus o bacteria.
 
Y para finalizar y no cansarlos mucho sobre este tema que me he leído bastante, les sugiero que al momento de conocer a alguien a quien vea y perciba como un ser humano “bueno” y familiar, no le haga caer en la trampa de no tomar las precauciones debidas.
 
Tome conciencia de algo esencial: debe cuidarse primero usted porque nadie lo haría mejor, sobre todo cuando se trata de su salud física y emocional, de lo contrario, estaría exponiéndose a riesgos innecesarios en una sociedad donde la mujer pierde más por el mismo sistema. 
Tómese su tiempo y no confíe; llévese de sus instintos, del sano juicio y de las señales que suelen pasar ante sus ojos y que obvia a razón del “entusiasmo de un nuevo enamoramiento rodeado de publicidad engañosa” que en definitiva nunca es sincero al 100%... y por eso vuelvo y reitero: ¡seamos honestos y realistas!: no todo lo que brilla es oro.  

¡No te mueras sin vivir!

Cada individuo dibuja o programa un ideal en su mente que espera concretizar y  encontrar en su trayecto de vida, ya sea una pareja con ciertas cualidades, un vehículo, una casa, hijos y una carrera a su “medida”, en fin… conseguir todo lo que en su mente imaginó desde que tuvo cierto grado de conciencia.
 
Con el pasar de los años, estos ideales van mutando según la realidad que se presente y las posibilidades que estén a nuestro alcance. Los frenazos, los choques con la realidad, las desilusiones, y el simple hecho de comprobar que no todo fue como lo programado nos puede desmoronar en ese momento… pero la realidad es que ESTAMOS CRECIENDO y aprendiendo que apreciar lo real y disminuir expectativas irreales cambia la perspectiva.
 
Un corazón que no cree en construir y no pone de su parte, esperando que del cielo le caiga lo fabricado en su mente, estará vacío y perdido porque no se enfoca en los regalos que se manifiestan en su camino.
 
Cuando nuestra mente es infantil o sencillamente no ha alcanzado el grado de madurez que nos permita aceptar las imperfecciones de lo humano, sufrimos mucho, porque vivimos en una burbuja que no nos permite ver más allá de un mundo que hemos construido gracias a los cuentos que vemos en la televisión… o el ideal falso que nos han construido en la cabeza sobre ciertas situaciones.
 
Lo lamentable es que no nos enseñan que lo bueno viene con lo “no tan bueno” y también con lo que puede parecernos “malo”… llega en un combo y debemos aprender a vivir con ello y salir airosos.
Los seres humanos perdemos el norte cuando ESPERAMOS algo específico y dejamos que lo inesperado huya o se ausente. La libertad de dejar que fluya lo que llega a tu vida y disfrutarlo sin limitar el ser, es lo grandioso del camino, el que no lo hace, está condenado a una larga espera que puede transformar un corazón esperanzado en uno cansado y disgustado consigo mismo… y con la vida.
 
Y uno se pregunta cómo superar la idea de salir de esa burbuja irreal, pues sencillamente hay que salir de ese hueco de fantasías que nos impide entender que ya no somos niños y que tenemos que tomar nuestras propias decisiones… que estamos expuestos a equivocarnos y a caer, pero que también contamos con una fuerza increíble para enderezar el camino y levantarnos cada vez que sea necesario.
 
Cuando abrimos los ojos ante la realidad y dejamos de esperar lo ideal, nuestra perspectiva de vida cambia; cuando empezamos a valorar y apreciar los regalos que encontramos en el camino, descubrimos tesoros que jamás pensamos… porque al final, lo inesperado termina sorprendiéndonos… ¡y de qué manera!
 
Es ahí cuando descubrimos que todo el tiempo estuvimos equivocados, que luchamos incansablemente tras algo que solo existía en nuestras mentes, y entonces empezamos a vivir cuando disminuimos nuestras expectativas y dejamos de exigirle tanto a la vida y a nosotros mismos… empezamos a disfrutar el ser libres y hasta nuestro corazón se vuelve joven.
Deja de andar tan apretado, camina y disfruta el trayecto, no pases por desapercibida una sonrisa porque no se asemeja a lo que esperabas… recorre la vida y disfruta cada detalle que te traiga… no te mueras sin vivir. 
 
Por Adelaida Martínez R.
La autora es periodista
Twiiter @Adelaida33
Instagram @Adelaidamartinezr

jueves, 31 de julio de 2014

El miedo al cambio nos impide avanzar

Hay tiempos en los que pasan por nuestras vidas muchas cosas que saboreamos y cuando nos aburrimos por no innovar, las descuidamos y dejamos pasar… mandando el mensaje de que todo nos da igual. La burbuja en la que vivimos nos resulta tan cómoda, que no queremos correr el riesgo de pasar a otro nivel.
 
Ese tiempo se caracteriza por el miedo al compromiso y a la responsabilidad… pero sobre todo, por la resistencia a madurar y a entender que la alarma se ha encendido, y preferimos presionar el botón de apagar para seguir en un estado eterno en el que ya no tenemos la misma fuerza ni el mismo ímpetu de una época que ya pasó.
Cuánto nos asusta “cambiar”, pero los resultados en muchas situaciones nos indican que cuando nos atrevemos, es muy difícil que haya arrepentimiento, y es que se siente bien apreciar que tuvimos el valor de emprender un nuevo camino que nos sacó de la monotonía y el estancamiento… Sí, es difícil decidirse a dar el paso, pero reconforta cuando se hace.
Hay que tener cuidado con acomodarnos demasiado al presente monótono… corremos el riesgo de que el tiempo nos pase por el lado y cuando se quiera recapacitar, ya hemos dejado pasar muchas cosas que tuvieron su valor, perdiendo las oportunidades que se presentaron y no supimos apreciar.
El miedo al cambio nos impide avanzar; nos impide disfrutar de nuevos caminos, de conocer otras dimensiones en todo el sentido de la palabra. Si nos enfrascamos en una quejadera constante y no hacemos nada por remediar el presente que aturde, estamos condenados al estancamiento y enfrascados en el dilema de dar o no el paso.
Hay que analizar el presente cuando este no nos proporciona satisfacción y en vez de eso nos agota hasta pensar en él… nada mejor que hacer lo que nos gusta y enfocarnos en conseguirlo.
Atreverse al cambio cuando es necesario, puede ser oportuno y la respuesta a tus miedos… porque si no lo intentas, nunca lo sabrás.
 
Un abrazo...
AMR
 
  

sábado, 5 de abril de 2014

Empezar de cero

Hagamos un ejercicio, empecemos de cero. No con una pareja o una expareja… y mucho menos con un nuevo amor.
Hagamos un ejercicio, reiniciemos el sistema de nuestras vidas, y empecemos de cero con nosotros mismos, veamos qué estuvo mal en el camino, de qué nos perdimos, qué elegimos, a quién herimos y qué debemos hacer para remediarlo.
Hagamos algo aún mucho mejor que quejarnos, descubramos lo feliz que se siente andar sin caretas, sin lastimar a segundos y terceros, y con la firme convicción de que se debe pensar en uno mismo antes que en otros.
Hagamos que las cosas sucedan, sobre todo esas que deseamos, sin forzarlas claro, porque ya no sería real… sería algo que la rutina obligada sentó a tu lado sin deseos y eso… eso no sabe a nada.


ADELAIDA MARTÍNEZ R. 

jueves, 30 de enero de 2014

Un camino ligero

Hace tiempo que aprendí, que no dejar ser... limita, mutila las alas y trunca los sueños... que lo mejor es andar sin prisa y sin miedo, pero siempre teniendo como norte la confianza y el respeto.

Hace tiempo que aprendí, que si hablas muy alto el ruido impedirá que te escuchen; y que si exiges lo que no das, tus relaciones estarán condenadas al fracaso.

Hace tiempo que aprendí, que una compañía grata y oportuna es mejor que una que te haga olvidar quien eres; y que el camino se hace más ligero cuando la carga es compartida.

Hace tiempo que aprendí, que no se deben guardar las cosas, que hay que comunicar lo que gusta y disgusta, pero sin torbellinos; porque basar una relación en puntos no muy claros, siempre traerá dudas e incertidumbres.

Hace tiempo que aprendí, que hay cuidar lo bueno que llega a tu vida, pese a las altas y bajas mareas, porque vivimos en un contexto social donde las  almas nobles y sanas escasean...

Hoy más que nunca he aprendido, que hay que hay es mejor dejar que las cosas fluyan, pero que es aún mucho mejor, saber qué terreno pisamos.

Y tras lo que llega, se queda o se va... seguimos aprendiendo, que lo humano es imperfecto, pero que la vida nos premia con el simple hecho de regalarnos esos momentos que nos forman... y esos seres que nos complementan nuestra existencia...


Adelaida Martínez R.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Esa época inocente




Hay una época inocente que todos recordamos: la de la niñez, esa donde la verdad sale de unos labios y un corazónsano sin malicia y, que hace sonreír a quien la recibe.

Ya de adultos, la cosa se complica, dejamos a un lado el ser auténticos por copiar patrones que nos bombardean por todas partes, incluso hasta en casa.

La vida empieza a centrarse en un consumismo material que nos hace descuidar el alma y el ser, que en definitiva es lo que permanece y se va contigo a todas partes.

El niño no desperdicia su tiempo en rencores, en venganzas ni chismes baratos, el olvida los altercados que ha tenido con algún amiguito y luego siguen su relación en paz, porque en su corazón no cabe la idea del sentimiento negativo, solo el de seguir adelante sin importar lo que haya pasado.

El niño ríe, el adulto se preocupa demasiado por cosas que tienen solución; el niño vive, el adulto se olvida de hacerlo aferrado a la idea de vivir trabajar y no viceversa; el niño sueña y vive de ilusiones, el adulto se olvida de soñar porque se ha vuelto poco tosco y gris...

Cómo conservar en esencia esa niñez que nos dio tantas risas, tantos amigos, tanta vida.


Un abrazo.

AMR

lunes, 25 de junio de 2012

Los principios y valores en casa te salvan 

Al recordar historias vividas en mi barrio de origen, vienen a mi mente aquella niña que lloraba una tarde por miedo a una posible golpiza de sus padres porque había perdido la llave de un candado. Con esto aprendí que criar bajo el respeto es muy distinto a hacerlo impulsando el temor que convierte a quien lo sufre en un ser carente de personalidad y lleno de complejos… porque tuvo la desdicha de crecer bajo la cobija de unos seres sin formación escolar necesaria para orientar y tratar adecuadamente a sus descendientes.

Se asoma también a mi mente aquella vecina que temblaba de tan solo pensar que su exmarido estaba cerca; ella enmudecía cuando él la visitaba porque ya se había dejado forzosamente, pero él seguía creyendo que ella y su voluntad le pertenecía. Era notable que el maltrato físico y psicológico al que fue sometida dejó marcas y el agresor persistía en construir otras nuevas.  

También recuerdo aquel callejón que daba al lado de mi casa: gritos de ayuda, humo de sustancias ilícitas que se colaban por la ventana… todo sumado a actos violentos protagonizados por jóvenes que crecieron en “el barrio” y optaron por el camino erróneo: el de la delincuencia.    

Me pregunto a veces: ¿cómo sobreviví a todo esto? Violencia, miedo de andar por las calles en las horas peligrosas, conviviendo con aquellos que hacían cosas que eran inexplicables para mí e injustas para la conciencia humana con criterio.

Salir a la superficie y escapar de todo aquello puede ser difícil, pero se puede cuando en casa prevalece cultivar los principios  y valores en los que van creciendo; que sepan que esos espejos quebrados no son los que se deben imitar, sino por el contrario.

Educarse es un privilegio y esencial para salir de todo aquello siempre y cuando se tenga la convicción y el deseo de formar parte de lo sano aunque cueste sacrificio, que al final suele valorarse más.

Que mamá y papá sean un ejemplo es importante; que te indiquen lo que está bien y mal es un tesoro, porque así vas construyendo una conciencia de las cosas correctas e incorrectas y las  consecuencias de asumir determinadas decisiones.

Que mamá y papá te hayan pegado, quizás en aquel momento no te haya gustado, pero en un futuro entenderás, que fue para edificarte como ser humano; que fue para que no fueras la vecina maltratada que vive con miedo ni el marido abusivo carente de una correcta formación.

Que todo lo hicieron para que no formaras parte de la pandilla del barrio y hacerte entender… que los principios y valores inculcados en casa… te salvan.
Un abrazo,

AMR

viernes, 8 de junio de 2012

Un poco perdida, pero aquí estoy... He abandonado por un espacio largo lo que amo: escribir sobre cosas que puedan ayudar.

A veces el norte se pierde por diversas razones, hasta que algo inesperado te despierta y te muestra de nuevo el camino y te dice: "Hey, despierta... hay que centrarse".

Una se pierde de cosas sencillas, pero importantes. La prisa y la vida medalaganaria tienen la culpa, pero esas cosas están porque le permitimos entrar... le damos permiso.

Los sueños están ahí, puedes tomar la decisión de dejar que sean solo eso... sueños, o convertirlos en realidad para que le agregues a tu paso por este mundo esa sensación de plenitud cuando logras una meta.

Hay tanto que aprender; tanto que valorar y apreciar, pero nosotros mismos nos condenamos a ese trajinar cotidiano que nos arrincona a vivir monótonamente... No debemos permitirlo, ojalá despertemos antes de que los años pasen y no hayamos dejado de hacer aquello que visualizamos, y que por un instante, nos provocó una sonrisa al sentirlo real. 

Tienes el poder de construir tu camino.  No permitas que la monotonía y el sistema del tradicionalismo lo impidan. 

La vida es tan simple y la hacemos tan complicada, que nos olvidamos de que solo debemos vivir para nosotros mismos, y así alegrarle la existencia a los demás...

Nos estaremos leyendo...

Un abrazo

AMR

lunes, 16 de enero de 2012

Limpieza de armario... y del alma!!!

- Cuando finaliza un año, es tradición que la mayoría de las personas haga una especie de “limpieza en el hogar”; sacan todo lo viejo del armario y lo que no utilizan, liberándose totalmente de todo aquello que ya no es necesario para ellos. Entre las cosas se contempla botar figuran ropa, zapatos, accesorios e icluso artículos del hogar que ya no son de utilidad para el que está haciendo la especie de despojo.

Pero, además de liberarnos haciendo esa especie de limpieza en casa, a algunos se nos olvida “sacar lo viejo del alma”: limar asperezas, olvidar rencillas y pedir perdón por haber ofendido a alguien olvidándonos del orgullo que nos impide crecer como seres humanos.

Es necesario reflexionar y tener constancia de que un abrigo viejo ocupa espacio innecesario en el armario, pero pesa más cargar cargar con un resentimiento guardado sin necesidad, porque esto contribuye a nuestra infelicidad y al deterioro de nuestra salud.

Iniciar un nuevo ciclo sin cargas sobre nuestros hombros no tiene precio. Estar en paz con la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo y todo el que te rodea es el mejor inicio de una nueva trayectoria anual.

Enfócate en tener prioridades, y que dentro de ellas te visualices a ti primero por alcanzar la plenitud, que solamente puede dar estar en paz contigo mismo y con la fuerza mayor.

Destierra palabras negativas. Que en este nuevo año y los que vengan te plantees siempre que no solo es necesaria una limpieza en el armario, que la del alma debe ser esencial para poder trabajar en tus metas como ser humano capaz de perdonar, de ser perdonado y de amar sin condiciones.

Estamos sumidos en un mundo en donde prevalece el egoismo, la miseria humana y la mediocridad. Deseo que nada de eso te afecte y que por el contrario, empieces a amar lo que es invisible ante tus ojos y a poner poco interés en objetos materiales que disminuyen nuestro crecimiento y nuestros valores ante la sociedad.

http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=269851
¡Inicia el 2012 con una buena limpieza del alma!



La autora es periodista.



jueves, 21 de julio de 2011

¿Leal o agradecido?

Un joven iba muy aprisa porque iba tarde a un seminario, sorpresa se llevó cuando llegó a la sala y la recepcionista que lo atendió lo condujo a un salón pequeño con solo dos sillas: una tenía un letrero con la frase “GRATITUD” y la otra decía “LEALTAD”.

El joven miró extrañado a la señorita, quien sonriente le sugirió que tomara una decisión al respecto. Él le pregunto si debía sentarse y esperar a alguien o si era algún juego antes de entrar al seminario.
Ella sonrió y le dijo - Todos los que participen en el encuentro de hoy deben elegir uno de esos valores y pasar al siguiente salón, la decisión es suya. El joven la miró, sonrió y se acercó a los asientos, los pegó bien y extendió las piernas abarcando las dos sillas. 

-Uno no vive sin el otro – le respondió, y de inmediato la joven sacó uno de dos sobres que estaba oculto en un rincón y sacó un sticker que tenía cinco estrellas y procedió a pegarlo en su camisa y colocarle su nombre.
-          Usted ha sido el único que ha ganado cinco estrellas   

Hoy toca hablar sobre gratitud y lealtad. Mezclo estos dos valores, porque el uno no puede andar sin el otro, son hermanos siameses y conservan la esencia del reconocimiento sobre algo que otro hace en determinado momento a tu favor, acción que los agradecidos nunca olvidan y que la retribuyen siendo leales y respetuosos en todo momento.

Y aunque algunos critiquen el hecho de que estés en un lugar en el que se hagan presente situaciones incómodas y absurdas, si eres leal hablarás y dirás lo que tienes que decir en el momento preciso y a quien lo tenga que oír, porque el agradecido y leal no se jacta ni alardea de privilegios si los tiene, conserva en cambio, un carácter fundamental a la hora de justificar porque da más de lo normal, pues la respuesta es sencilla:

Cuando eres leal, trabajas por una causa en la que crees y te unes a alguien en quien crees sin importar las vicisitudes que puedan hacerte reclamar en algún momento de aprietos, pero que nunca te harán claudicar ante presiones e incluso humillaciones, porque defenderás lo que crees aunque tengas que armarte de valor y elevar el tono ante la incomprensión.  

Te aseguro que el gozo es más grande para el que tiene la dicha de ayudar a alguien en determinado momento, sobre todo en uno difícil… claro, si la ayuda es con buena intención y desinteresada.

Y aunque ser leal implique a veces tener que declinar a otras cosas, creo que la vida te retribuye los valores positivos que cultivas, y entre ser traidor, manipulador y desagradecido, prefiera usted mil veces sentarse en la silla que cimenta el ser agradecido, que de hecho, conduce a ser leal, ambas condiciones son tomadas en cuenta por cualquier líder y fortalecen la imagen ante los demás de quien las predica.

Adelaida Martínez R.

sábado, 16 de julio de 2011

Haz algo diferente...


Si sueles ser bocón: cállate un rato y aprecia la belleza del silencio que te permite escuchar a otros sin que tus ruidos lo interrumpan.

Si eres súper puntual: llega tarde, no llegues a la histeria y al perfeccionismo de forzar la naturaleza humana y de apreciar que el desorden a veces puede ser divertido siempre y cuando sea espontáneo.

Si exiges demasiado: sé flexible y suaviza un poco esa imagen de necio (a) que has creado. No hay nada mejor que construir un mundo por ti mismo con un equipo que hace las cosas por amor y lealtad, no porque hay un látigo de palabras y presión constante.  
Si andas siempre aprisa: detente, aprecia cada detalle que se presente ante tus ojos, descubrirás cosas que te dejarán boquiabierto.

Si sueles agobiarte: deja que el mundo se acabe, al final, todo vuelve a su lugar.

Y si alguien deja de amarte: tranquilo, era necesario que se fuera para dar paso a algo más auténtico.

Si te sientes solo: sal, sonríe, diviértete, que los muros no impidan que veas que allá fuera hay mucha compañía.

Y si te sientes perdido: respira hondo y deja que algo que no puedes ver, pero si sentir, se haga cargo.  

Un abrazo, 

AMR

sábado, 9 de julio de 2011

Quién soy?

¿Quién soy? Para menospreciar las palabras de cualquiera que desee expresarse
¿Quién soy? Para minizar a alguien que incluso con su dignidad puede llegar a superarme en estatura
¿Quién soy? Para pretender que me quieran simplemente porque sí… cuando el amor es un sentimiento que aflora por instinto y de manera natural.
¿Quién soy? Para juzgar la decisión de otro, si al final el derecho al respeto ajeno debe prevalecer.
¿Quién soy? Para cortar las alas a los sueños de un mortal
¿Quién soy?  Para pretender que no soy humana
Al final del día se asoma el cansancio de una jornada  llena de aprendizaje. Automirarse un poco en cierto momento de paz nos ayuda a pasar balance y a entender lo que nos rodea y así…depurar y escoger lo que debe quedarse,  tirar lo que debe irse y aceptar lo que debemos simplemente olvidar, porque a fin de cuentas, los retazos de los buenos momentos son los que encienden el motor de la vida.

Un abrazo a todos mis lectores y colegas blogueros, tenía un tiempo sin entrar, el trabajo y una agenda agobiante no me lo habían permitido...pero aquí estamos, echando pa´ lante... ya daré un paseo y disfrutaré de sus enriquecedoras entradas ;-)

Adelaida Martínez R. 


AMR

lunes, 2 de mayo de 2011

ROSTROS DE POBREZA

Si volteas a mirar, podrás encontrarte con muchas caras: las de tus padres y tus hermanos, al levantarte cada día y al llegar tarde a casa después de una jornada de trabajo o de estudios; las de tus abuelos, tíos y primos en visitas casuales; las de tus jefes y compañeros de trabajo, en tu cotidiana agenda de labor; la de tu amado o amada, que es la que más cerca puedes admirar en detalle.

Hay sin embargo un momento en el cual: un detalle, una palabra o un simple gesto que se convierte en detonante, que te ayuda a ver que un rostro puede tener varias caras.

Existen pues, muchos formas de mostrarnos en determinado momento. El ser humano está compuesto de emociones y cuando afloran, sacan de nosotros mismos muchas formas, que muestran al mundo cómo somos en determinado momento o si siempre somos “lo que mostramos.

La pobreza se hace presente en muchos rostros. No me refiero a lo material ni monetario, hay miradas vacías, que ameritan llenarse de algo, de algún sentimiento que les ayude a transmitir vida; hay rostros tristes, opacos, que piden a grito que algo o alguien los remueva y les haga ver que la vida es un precioso regalo; hay expresiones egoístas que nos dejan ver ante los demás, nuestra carencia de solidaridad y nuestro anhelo de poseer cosas a veces hasta innecesarias; hay sonrisas falsas, que nos ayudan a ver cuán ruin e individualista puede ser un humano.

Asimismo, nos topamos en el trajinar con caras que nos dicen también que vale la pena y que hay de todo para escoger. Hay sonrisas auténticas que te contagian y te muestran el significado de ser desprendido; los hay también con una mirada limpia y llena de paz, que te invitan a confiar, a sentirte seguro en una conversación y a buscar apoyo si es necesario; hay rostros firmes, autodependientes y seguros, y sabes que con expresiones como estas, puedes entrar la inspiración y el empuje que a veces te hace falta.

En el peor de los casos, podemos también chocar con realidades que nos pueden quitar el ánimo del trato: esas caras que no invitan a compartir, que se olvidan de los demás y sólo piensan en lo que puedan adquirir; que viven el día a día siempre a la espera de algo o alguien; que no se alegran del bien de otros aunque les conozcan; que solo se preocupan de saber qué obtener en beneficio propio; que no se levantan cada mañana creyendo en algo… estos son los peores, porque solo muestran el rostro de la pobreza de alma, de ser humano, de ser serviles, de ser... simplemente alguien que entienda que todo es transitorio y que lo que vale es sumar cada momento en el que hayamos hecho feliz a alguien, sintiendo esa propia felicidad como si fuera nuestra.   

Un abrazo, 

AMR 

jueves, 10 de marzo de 2011

TORBELLINO

ALGUNAS VECES, gritas para que alguien te escuche; vas contra la corriente para demostrar que puedes tomar tus propias decisiones; tratas de encontrar un sentido a todo lo que te rodea; te detienes un instante sin saber qué hacer porque la impotencia te ha paralizado; y hasta incluso te lastimas tú mismo para comprobar si puede doler más que una traición.

De momento has reído y llorado al mismo tiempo. Luego has visto que era necesario porque algo tenía que salir y de pronto has olvidado la diplomacia y has mandado al carajo a ese que nunca ha sido de tu simpatía y te tenía un poco fastidiado… todo lo que sucede, para bien o para mal, te hacen llegar a una conclusión: ESTÁS VIVO y errar es de humanos, pero crecer y aprender de las vivencias es lo que debe primar.

En fin, un torbellino de emociones se conjuga en nuestro día a día, sobre todo en  el momento cúspide de la desesperanza, pero el freno a la agitada existencia se asoma, y la paz de la luz llega para iluminar el angustioso y oscuro camino.

Cuando no encuentres lo que buscas, cuando no veas más allá de lo que tienes en frente, da paso a la calma, que no hay mejor espacio que aquel que te brinda un hueco para meditar y reflexionar sobre quiénes somos, dónde estamos y hacia dónde vamos. 

No se puede ver con claridad en aguas turbulentas, espera la calma...  y sabrás qué debes hacer ante lo que acontece.  


AMR.


lunes, 28 de febrero de 2011

LA VIDA RESPONDE!!!!

El poder de lo que sientes y de lo que piensas se manifiesta en tu cotidianidad. Si estás triste internamente, a tu vida solo traerás tristeza; si estás alegre, atraerás alegría; si estás molesto en tus adentros, tu día estará copado de cosas irritantes y de personas molestas y negativas; en fin, LO QUE HAY QUE PROCURAR, es que TU MUNDO INTERNO, esté sano emocionalmente y lo recargues de cosas positivas…

Empero, siempre habrá ocasiones en los que se asome un momento de angustia y de situaciones que a veces se escapan y se quieren colocar en ti, en tus adentros… la solución es notarlo y sustituir estas emociones por algo más fructífero como LA CHISPA DEL ENCANTO DE SENTIRSE VIVO, alegre, sano, agradecido, ENTUSIASTA, pase lo que pase.

Todo tiene su conexión.

Analiza bien por qué te ocurren ciertas cosas que no quisieras ver en tu vida: Como un disgusto, amores reincidentes que no te aportan nada, una discusión con el vecino, un mal entendido con un compañero de trabajo, un chisme mal intencionado… cada acción mencionada tiene una respuesta a algo que has construido, quizás sin darte cuenta.

A los corazones de buena voluntad, Dios y la vida misma se encarga de premiarles y por más obstáculos que se presenten, para ellos siempre serán ligeros nubarrones en el camino. De hecho, el que nada debe y es desprendido, no sólo con lo material sino también con los afectos y las emociones en su justa medida, tiene un trayecto de satisfacción garantizado, porque sus acciones han construido todo eso.

Hagamos un ejercicio:

Que lo que salga de nuestra boca, sea para construir, no para dañar; que lo que pensemos sea para edificar, no para destruir; que lo que hagamos, sea para ayudar, no para perseguir un interés material; que lo que hablemos sea edificante, no hiriente; que lo que discutamos, sea un debate para aprender, no para minimizar a nadie; que los favores que hagamos, no esperen devolución alguna, sino que sea una acción desinteresada; y que entendamos, que dar sin esperar es la verdadera acción vista ante los ojos de Dios.

Un abrazo

Adelaida Martínez R.